Family Values de Mauro Gatica: radiografía a la familia

[Por Eduardo Farías Alderete]

Family Values… para los de habla hispana, Valores Familiares. Para muchos no sorprenderá la esencia del dolor, de las heridas, del respirar por exposición de las verdades de nuestra sociedad en su nucleo primordial, donde se sitúa la cuna de todas las heridas, de todos los tormentos. El ser humano es el más maleable y delicado de los materiales del universo.

La familia es una unión de componentes disímiles unidos por tres conceptos distintos: sangre, afecto y, a veces, elección. Por lo general, es impuesto, por lo tanto es una institución social resumidero de las mayores riquezas del ser humano y de las más bajas pasiones.

Este poemario más se refiere a lo último, a ese dolor irremediable de coexistir con otro ser, las diferencias pueden provocar cataclismos cuya manifestación dejan una marca (cicatriz, diría). Estos versos se impregnan de estos fenómenos. La mejor muestra de esto es un poema que rezuma lo antes dicho: Réplica. Sútilmente, se abren las heridas del lector y del hablante lírico.

Las notas de carácter esquizoide se encarnan en poemas como Comic y Monólogo, un fruto de una infancia encapsulada, larvaria; un retazo de un desarrollo pasmado por las aislantes dinámicas de familia, que operan, comúnmente, aun más de lo que tememos.

La violencia intrafamiliar se encarna, gana piel, una piel amarga en el victimario. Memoria es un poema en que el hablante lirico apostrofa una serie de órdenes que tienden a romper la unidad del maltrato de esa ambigüedad, MALTRATO/CULPA, donde la culpa se reviste de sexo, de una ternura artera y falsaria.

Luego, la gama de matices desemboca en el papel de aquel hombre que sólo se satisface carnalmente. Se logra casi en sordina, como un ruido blanco de fondo, una arista de lo que la pareja significa actualmente, una tergiversación que ha durado milenios y se multiplica por millares de localidades, sectores y lechos.

Entrar en ese tópico se torna un descenso al infierno que a muchos le parecerá personalmente “familiar”, cotidiano, con esa amargura que tiñe los labios del “deber marital”. Pero no nos engañemos: este descenso arrastra a todos: madre, padre e hijos. Ver La Horita del Postre.

Luego, nos destempla el diálogo del hijo de la madre, cuando ya sobrepasado el marasmo de los tópicos utilizados por el poeta, desembocamos abruptamente en el diálogo hijo-madre en Premio de Consuelo. Pronto veremos el rechazo a la maternidad, un golpe asestado en el corazón del lector: Día de la Madre. Hemos recorrido gran parte del íter de estos valores familiares.

El juego del hablante lírico acá es depurado, ya se ha calzado todas las máscaras en el sentido latino de la palabra personae. En Polaroid nos encontramos a un observador, al poeta en sus zapatos, un logro que al lector le hace alejarse y observar, sopesar el texto y los demás como unidad. La conclusión es necesaria, cada uno tendrá la suya.

Intento en cada reseña ver la obra independiente de cada autor, no relacionarla con los “grandes”, que me parece muy mezquino. El intento de cada autor es mostrar su interior a través de su poemario, obras honestas. Y doy mi opinión. Pero Privaciones a la Horita del Té me recuerda a Desayuno, de Jacques Prévert, un poema que siempre apela a mi persona, a mi espíritu. Es ligeramente diferente, el tono es distinto, pero el efecto de desolación es similar. Desconozco si Mauro Gatica ha leído tal obra, pero su poema me causa la misma desolación. Lector, el rasgo profundo del ser humano es la empatía o los pocos rastros que tengamos de ella. Ese poema, estimo, honestamente, lo hemos vivido.

Luego, la automatización del sexo, camino al parecer regular dentro de las relaciones de pareja. El “amor” al cual postulamos y desde adolescentes buscamos con ahínco, se diluye en cosas autómatas, en costumbres, en acciones “rígidas”, en casi rutina, donde sólo resta la relación cruda. Crudísima. Real.

Como ícono de los family values (valores familiares), aparece en el marasmo del poemario la serie La Pequeña Casa en la Pradera, una familia perfecta, con vicisitudes, pero donde prima el valor familiar sobre todo (hoy, casi una caricatura). UN REMATE PERFECTO.

Poemario redondo, una vista, un pasaje con regreso a la familia como la concebimos y como es realmente, una institución como muchas de las instituciones humanas, imperfecta, roída en los extremos, maculada. Poemario importante después de Shhh… Mauro Gatica invita, exhibe, embiste.

[Fuente: blog Gatopistola Tax.]

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